REVISTA CAMBIOLos vecinos del barrio Cerro Azul de Dosquebradas, Risaralda, nunca olvidarán la noche del viernes 21 de septiembre cuando Belman de Jesús Hernández, de 44 años, sacó una pistola calibre 7,65 y asesinó a su esposa. Llevaban casados 12 años y tenían dos hijos. De nada sirvieron las súplicas de ella ni los intentos para calmarlo. Cegado por los celos, Hernández le disparó y luego se suicidó.
Un mes antes, el 21 de agosto, los médicos de Arauca, un corregimiento de Palestina, Caldas, recibieron a las 8:00 p.m. el cuerpo sin vida de una joven de 17 años, identificada como Claudia. Tenía una herida profunda en el cuello. Una compañera de estudios del Instituto Alfonso de los Ríos le había clavado un cuchillo una hora antes en medio de una acalorada discusión en una taberna, según algunos testigos, por causa de un muchacho que coqueteaba con las dos.


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